El terremoto del 10 de agosto de 2026 dejó una profunda afectación humana, social y material en el occidente de Colombia. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres informó que el movimiento tuvo una magnitud de 7,4, ocurrió a las 7:34 a. m. y tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó. Desde ese momento se activaron las estructuras nacionales y territoriales de respuesta. UNGRD: respuesta nacional ante el sismo. Y la gestión de las Cajas de Compensación ante los terremotos empezaron a ser debate.

En el Valle del Cauca, la emergencia alcanzó una dimensión especialmente dolorosa. Con corte a las 6:30 p. m. del 18 de agosto, el repositorio oficial de la Alcaldía de Cali registraba 141 personas fallecidas, 1.569 lesionadas, 47 desaparecidas y 24 edificaciones con colapso total ya verificadas. La misma fuente advertía que los registros continuaban actualizándose y depurándose a medida que avanzaban los cruces institucionales y las inspecciones en territorio. Repositorio oficial del terremoto de Cali

El balance departamental también reportó afectaciones en 37 corredores viales y 11 puentes, una situación que condiciona el traslado de ayudas, la movilidad de los equipos y el acceso de las familias a los servicios. Gobernación del Valle del Cauca: balance preliminar de infraestructura vial

En este contexto, la prioridad es proteger la vida, atender a las personas afectadas y contribuir a la recuperación del territorio. 

Las Cajas de Compensación Familiar pueden desempeñar un papel relevante. Su cercanía con los trabajadores, las empresas y las familias; su presencia territorial; y sus capacidades en subsidios, empleo, vivienda, educación, crédito, recreación y otros servicios sociales, según la oferta de cada entidad, las convierten en actores con un conocimiento valioso de la población. 

Sin embargo, su aporte no debe improvisarse ni desarrollarse de manera aislada. Debe organizarse dentro de sus competencias, en articulación con las autoridades y los organismos que integran el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. 

La Ley 1523 de 2012 establece que la gestión del riesgo es responsabilidad de las autoridades y de los habitantes del territorio colombiano, y estructura un sistema conformado por entidades públicas, privadas y comunitarias. El Decreto 2157 de 2017, por su parte, establece directrices para los planes de gestión del riesgo de entidades públicas y privadas. Estos referentes refuerzan una idea fundamental: la preparación, la continuidad y la coordinación deben construirse antes de la próxima emergencia, no durante ella. Ley 1523 de 2012 y Decreto 2157 de 2017.

En una emergencia, los datos también salvan tiempo 

Después de un desastre, diferentes actores comienzan a producir información al mismo tiempo: 

  • Reportes de personas afectadas 
  • Solicitudes de ayuda 
  • Censos de familias damnificadas 
  • Evaluaciones de viviendas y sedes 
  • Registros de lesionados y desaparecidos 
  • Inventarios de ayudas y recursos disponibles 
  • Información sobre vías, servicios públicos e infraestructura 
  • Cambios en la operación de oficinas y centros de atención 
  • Necesidades de albergue, alimentación, transporte y acompañamiento psicosocial 

El problema no suele ser la ausencia absoluta de datos. Es su fragmentación. 

La información puede encontrarse distribuida entre formularios, llamadas, mensajes de WhatsApp, archivos de Excel, sistemas institucionales y reportes de diferentes entidades. También pueden existir registros duplicados, direcciones incompletas, conceptos interpretados de manera distinta o cifras que corresponden a horarios de corte diferentes. 

La experiencia de Cali muestra este desafío. La Alcaldía migró los reportes iniciales recibidos por WhatsApp hacia una plataforma que permite registrar ubicación, tipo de inmueble, características del daño y fotografías, e incorporó controles para evitar duplicados por dirección. Plataforma de reporte de afectaciones de la Alcaldía de Cali

Para una Caja de Compensación, organizar la información no es una tarea administrativa secundaria. Permite establecer quién necesita atención, dónde se encuentra, qué servicios puede recibir, qué riesgos enfrenta y cuál ha sido la respuesta institucional. 

¿Cómo pueden organizarse las Cajas de Compensación? 

1. Activar una estructura de gobierno para la emergencia 

La primera necesidad no es construir un tablero. Es definir quién toma las decisiones. 

La Caja debería activar un comité de crisis o la instancia prevista en su plan de continuidad y gestión del riesgo. Este equipo debe integrar, como mínimo, dirección, servicios sociales, operaciones, tecnología, datos, seguridad de la información, comunicaciones, infraestructura, gestión humana y asuntos jurídicos. 

Junto al comité puede funcionar una célula de datos para la emergencia encargada de: 

  • Consolidar la información necesaria para decidir. 
  • Definir fuentes oficiales y horarios de corte. 
  • Unificar conceptos y criterios de priorización. 
  • Resolver inconsistencias y duplicados. 
  • Administrar los accesos a información sensible. 
  • Preparar los reportes para la dirección y las autoridades competentes. 
  • Mantener trazabilidad sobre las decisiones y las ayudas. 

Esta estructura evita que cada área produzca su propia versión de la emergencia. 

2. Construir una visión priorizada de los afiliados y sus familias 

Las Cajas ya poseen información importante sobre afiliados, beneficiarios, empleadores, servicios utilizados y canales de contacto. El reto consiste en relacionarla, de manera legítima y segura, con los reportes de afectación. 

Una vista de emergencia puede ayudar a identificar: 

  • Afiliados ubicados en municipios, comunas o zonas afectadas. 
  • Hogares con niños, personas mayores, personas con discapacidad o integrantes que requieran cuidados especiales. 
  • Familias que reportan pérdida o afectación de vivienda. 
  • Personas cuyo lugar de trabajo resultó comprometido. 
  • Afiliados que pueden experimentar interrupción de ingresos. 
  • Familias que ya recibieron atención o una ayuda. 
  • Solicitudes pendientes y tiempos transcurridos. 

Esta vista no debe convertirse en una base paralela sin control. Debe construirse sobre fuentes autorizadas, identificadores consistentes, reglas de calidad y finalidades claramente definidas. 

Tampoco debería duplicar instrumentos oficiales como el Registro Único de Familias en Emergencia —RUFE—. Su propósito es complementar la respuesta de la Caja y facilitar la coordinación cuando exista competencia, solicitud formal o un mecanismo autorizado de intercambio. 

3. Interoperar con autoridades, aliados y prestadores 

Una emergencia no puede gestionarse desde un solo sistema. 

La Caja puede necesitar intercambiar información con autoridades territoriales, organismos de gestión del riesgo, empresas afiliadas, prestadores, redes de salud, operadores de servicios, fundaciones y otros aliados. 

La interoperabilidad permite que ese intercambio sea más oportuno y confiable. No consiste en compartir toda la información con todos, sino en definir: 

  • Qué dato es necesario. 
  • Para qué finalidad será utilizado. 
  • Cuál es su fuente oficial. 
  • Quién puede consultarlo. 
  • Con qué periodicidad se actualizará. 
  • Cómo se protegerá. 
  • Durante cuánto tiempo se conservará. 
  • Cómo quedará registrado su uso. 

Dependiendo del nivel de madurez, los intercambios pueden realizarse mediante API, servicios web, archivos estandarizados o cargas programadas. Lo importante es que respondan a acuerdos organizacionales, semánticos, jurídicos y técnicos. 

4. Implementar un tablero de comando para la emergencia 

Business Intelligence puede convertir información dispersa en una visión común para la toma de decisiones. 

Un tablero de emergencia para una Caja podría mostrar: 

  • Afiliados y familias reportados como afectados. 
  • Distribución territorial y georreferenciada. 
  • Nivel y tipo de afectación. 
  • Poblaciones con condiciones de vulnerabilidad. 
  • Servicios solicitados y prestados. 
  • Capacidad disponible en sedes y canales. 
  • Estado de las instalaciones de la Caja. 
  • Solicitudes pendientes y tiempos de respuesta. 
  • Ayudas recibidas, asignadas y entregadas. 
  • Aliados y prestadores activos. 
  • Alertas por concentración de necesidades. 
  • Evolución diaria de la atención. 

La visualización territorial es especialmente importante cuando las vías y los puentes presentan daños. Permite relacionar la ubicación de las familias, el acceso a servicios, la operación de las sedes y las restricciones de movilidad.

La UNGRD ya está utilizando información satelital, fotografías aéreas y herramientas de análisis para evaluar daños en viviendas, vías, infraestructura y servicios esenciales. Al 13 de agosto había procesado 166 imágenes satelitales y recolectado información mediante sobrevuelos en 13 municipios de los departamentos afectados. UNGRD: tecnología satelital para evaluar los daños

Las Cajas pueden complementar esta visión con sus propios datos operativos y sociales, sin reemplazar los sistemas oficiales ni presentar sus análisis como evaluaciones técnicas de daños. 

5. Proteger la continuidad de los servicios esenciales 

La organización también debe responder como prestadora de servicios. 

Es necesario identificar: 

  • Procesos que no pueden interrumpirse. 
  • Sedes afectadas o pendientes de evaluación estructural. 
  • Sistemas, proveedores y enlaces de comunicación críticos. 
  • Personal disponible y condiciones de trabajo seguro. 
  • Canales alternativos de atención. 
  • Procedimientos manuales de contingencia. 
  • Respaldos y capacidad de recuperación tecnológica. 
  • Dependencias con terceros. 

La arquitectura empresarial permite observar estas relaciones entre procesos, personas, información, aplicaciones e infraestructura. Con esa visión, la Caja puede definir cómo mantener o restablecer servicios prioritarios, trasladar temporalmente la atención y comunicar con claridad los cambios a sus afiliados. 

Las instalaciones de recreación, educación u otros servicios solo deberían utilizarse para apoyar la emergencia después de contar con evaluación técnica de seguridad, autorización institucional y coordinación con las autoridades competentes. 

6. Priorizar con criterios sociales, territoriales y verificables 

Cuando las necesidades superan la capacidad disponible, la priorización debe basarse en reglas claras y transparentes. 

Algunos criterios pueden incluir: 

  • Riesgo para la vida o la integridad. 
  • Pérdida o inhabitabilidad de la vivienda. 
  • Presencia de personas dependientes o con necesidades especiales. 
  • Interrupción de ingresos. 
  • Imposibilidad de acceder a servicios por daños viales. 
  • Ausencia de redes de apoyo. 
  • Necesidades ya atendidas por otras entidades, para evitar duplicidades. 

La analítica puede ayudar a segmentar y ordenar casos, pero no debería decidir automáticamente quién recibe o no una ayuda. Las reglas deben ser aprobadas por las áreas responsables, explicables, auditables y acompañadas por revisión humana. 

También es necesario habilitar mecanismos para corregir información y atender casos que el modelo no haya identificado adecuadamente. 

7. Garantizar la trazabilidad de ayudas y recursos 

La confianza es indispensable durante una emergencia. 

Cada recurso movilizado debería poder seguirse desde su origen hasta su entrega. La Caja necesita conocer: 

  • Qué recursos están disponibles. 
  • Quién los autorizó. 
  • A qué programa o población fueron asignados. 
  • Qué operador realizó la entrega. 
  • Quién recibió el apoyo. 
  • En qué fecha y lugar. 
  • Qué soporte demuestra la atención. 
  • Qué casos permanecen pendientes. 

Esta trazabilidad reduce duplicidades, facilita la rendición de cuentas y permite reasignar recursos cuando cambian las prioridades. 

8. Usar analítica e inteligencia artificial con responsabilidad 

La IA puede contribuir a clasificar grandes volúmenes de solicitudes, extraer información de documentos, detectar registros posiblemente duplicados, identificar patrones territoriales, estimar demanda y generar alertas operativas. 

Sin embargo, una emergencia no elimina la obligación de utilizarla responsablemente. 

Los resultados deben ser verificados. Los modelos no deberían reemplazar evaluaciones estructurales, diagnósticos médicos, censos oficiales ni decisiones humanas sobre la asignación de beneficios. Tampoco deben inferir condiciones sensibles sin una finalidad legítima o producir discriminación contra poblaciones con menor representación digital. 

La IA debe ayudar a los equipos a responder con mayor rapidez, no convertir la urgencia en una excusa para tomar decisiones opacas. 

9. Proteger los datos personales en medio de la urgencia 

Durante la emergencia pueden tratarse datos de ubicación, salud, composición familiar, afectaciones económicas y condiciones de vulnerabilidad. 

Su utilización exige controles reforzados: 

  • Recolectar únicamente la información necesaria. 
  • Informar la finalidad cuando corresponda. 
  • Restringir los accesos según la función. 
  • Cifrar la información sensible. 
  • Registrar consultas, modificaciones e intercambios. 
  • Separar datos operativos de información destinada a análisis. 
  • Anonimizar o agregar los datos cuando no sea necesario identificar personas. 
  • Definir períodos de conservación y eliminación. 
  • Formalizar los intercambios con terceros. 

La rapidez no es incompatible con la protección de la información. Un modelo de Gobierno de Datos permite tomar decisiones ágiles dentro de reglas conocidas.

Una hoja de ruta en tres horizontes 

Horizonte 1: respuesta inmediata 

Durante las primeras horas y días, la Caja debe concentrarse en: 

  • Activar el comité de crisis y la célula de datos. 
  • Verificar la seguridad de las personas y las instalaciones. 
  • Identificar los procesos esenciales. 
  • Establecer fuentes oficiales y cortes de información. 
  • Consolidar los primeros reportes de afiliados afectados. 
  • Habilitar canales alternativos de atención. 
  • Coordinar las acciones con las autoridades. 
  • Construir un tablero mínimo con indicadores críticos. 

Horizonte 2: estabilización 

Durante las siguientes semanas, las prioridades pueden ser: 

  • Depurar y enriquecer los registros. 
  • Integrar información de áreas, sedes y prestadores. 
  • Aplicar criterios de priorización aprobados. 
  • Hacer seguimiento a cada solicitud y ayuda. 
  • Analizar brechas territoriales y poblacionales. 
  • Fortalecer la continuidad tecnológica y operativa. 
  • Automatizar reportes recurrentes. 
  • Medir tiempos de respuesta y cobertura efectiva. 

Horizonte 3: recuperación y resiliencia 

En los meses siguientes, la Caja debería: 

  • Analizar las necesidades de mediano y largo plazo. 
  • Articular rutas de empleo, crédito, vivienda, formación y bienestar, según sus competencias y oferta. 
  • Evaluar los resultados de las intervenciones. 
  • Actualizar su plan de gestión del riesgo y continuidad. 
  • Corregir dependencias críticas de procesos y tecnología. 
  • Incorporar los aprendizajes en su arquitectura institucional. 
  • Ejecutar simulacros y fortalecer la cultura de preparación. 
  • Construir escenarios para futuros eventos. 

Indicadores para dirigir y evaluar la respuesta 

La ejecución presupuestal es necesaria, pero no suficiente. También deben medirse resultados operativos y sociales como: 

  • Tiempo promedio entre el reporte y el primer contacto. 
  • Porcentaje de solicitudes verificadas. 
  • Tasa de registros duplicados o incompletos. 
  • Porcentaje de familias priorizadas que recibieron atención. 
  • Cobertura por municipio, comuna y grupo poblacional. 
  • Tiempo de restablecimiento de los servicios críticos. 
  • Disponibilidad de canales y sistemas. 
  • Porcentaje de ayudas con trazabilidad completa. 
  • Casos compartidos con entidades autorizadas y atendidos oportunamente. 
  • Satisfacción de las familias con la atención. 
  • Brechas de acceso entre poblaciones. 
  • Familias que recuperaron condiciones básicas de estabilidad. 

Estos indicadores permiten pasar de contar actividades a comprender si la respuesta está llegando de manera oportuna, equitativa y efectiva. 

¿Cómo puede apoyar GATI Labs Tech? 

En GATI Labs Tech acompañamos a las organizaciones para convertir datos dispersos en información confiable, decisiones coordinadas y capacidades sostenibles. 

Nuestro portafolio puede apoyar a las Cajas de Compensación en: 

Gobierno y Calidad de Datos 

Definición de responsables, fuentes oficiales, reglas de calidad, glosarios de emergencia, criterios de priorización y controles para identificar duplicados e inconsistencias. 

Integración e Interoperabilidad 

Conexión de los sistemas de afiliación y servicios con canales de atención, fuentes internas y mecanismos autorizados de intercambio con autoridades, prestadores y aliados. 

Business Intelligence 

Diseño de tableros ejecutivos, operativos y geográficos para monitorear afectaciones, capacidades, solicitudes, ayudas, tiempos de respuesta y brechas territoriales. 

Analítica Avanzada e Inteligencia Artificial 

Segmentación de poblaciones, proyección de demanda, detección de patrones y alertas, clasificación asistida de reportes y apoyo a la priorización bajo criterios explicables y supervisión humana. 

Arquitectura Empresarial y Arquitectura de Datos 

Identificación de procesos esenciales, dependencias, aplicaciones, proveedores y flujos de información; diseño de una arquitectura que fortalezca la continuidad y la recuperación. 

Seguridad y privacidad 

Clasificación de información, control de accesos, trazabilidad, protección de datos sensibles y definición de lineamientos para compartir información de manera responsable. 

Soluciones de Gestión de Datos de principio a fin 

Adquisición, integración, preparación, almacenamiento, disponibilidad, análisis y visualización de datos para materializar la estrategia de respuesta y recuperación. 

Estas capacidades forman parte de los servicios de Consultoría Experta e Implementación Ágil de GATI Labs Tech. 

El acompañamiento debe comenzar con un diagnóstico rápido y un caso prioritario. El objetivo no es desplegar una plataforma compleja mientras la emergencia avanza, sino habilitar una versión mínima, segura y útil que pueda evolucionar hacia una capacidad institucional permanente. 

De reaccionar a estar preparados 

El terremoto del 10 de agosto deja una lección que trasciende la infraestructura: una organización puede tener muchos datos y aun así no contar con la información necesaria para actuar. 

Las Cajas de Compensación tienen la oportunidad de articular su conocimiento de los afiliados, su presencia territorial y su ecosistema de servicios para contribuir a la recuperación del Valle del Cauca. 

Para lograrlo necesitan gobierno, calidad, interoperabilidad, analítica, seguridad y una arquitectura que conecte personas, procesos y tecnología. 

Los datos por sí solos no detienen un desastre ni sustituyen la labor de los organismos de socorro. 

Pero cuando están organizados, protegidos y disponibles en el momento adecuado, permiten identificar más rápido a una familia afectada, priorizar una necesidad urgente, evitar una ayuda duplicada, mantener un servicio esencial y orientar mejor cada recurso. 

En una emergencia, esa diferencia también puede traducirse en vidas protegidas, atención oportuna y una recuperación más justa. 

En GATI Labs Tech estamos preparados para acompañar a las Cajas de Compensación y a las organizaciones del territorio en la construcción de capacidades de datos para la respuesta, la recuperación y la resiliencia. 

Conozca más en www.gatilabstech.com